jueves, 7 de mayo de 2015

Maratón de Madrid 2015

Maratón de Madrid 2015

Introducción

Llegó el gran día, el día para el que he estado preparándome y con el que soñaba desde que empecé en esto de correr. En todo este tiempo he ido adquiriendo experiencias y conocimientos y recopilando muchísima información sobre todo lo relacionado con este deporte, nutrición, entrenos, planes, lesiones, etc., una cosa que me quedó a fuego, no se en concreto donde ni cuando la leí o escuché, es que el maratón es una prueba que hay que calcular al milímetro, tenerla un respeto extremo y cuidar con mimo hasta el más mínimo detalle.

En estos últimos dos años he ido en un continuo progreso (como no podía ser de otra manera cuando se empieza de cero) aprendiendo y recopilando experiencia. Suerte he tenido de encontrarme en este camino a gente que me ha enseñado muchas cosas y que ha sabido motivarme lo suficiente como para afrontar pruebas como el maratón, y ahora llegado el momento tenía que poner toda esa información a la palestra y demostrar, demostrarme a mi mismo que había hecho las cosas correctamente.

Afrontaba este maratón como una gran prueba de superación contra mi mismo, con un objetivo principal, que era "correr un maratón" desde su salida hasta su llegada, de no sufrir hasta el límite, como se ven muchos casos de gente que se arrastra hasta la muerte, no se trata de eso, o por lo menos yo no lo soñaba así, yo quería entrenar para correr disfrutando, vivir la que para mi es la prueba estrella del atletismo y con esa ilusión llegué al maratón de Madrid.

Pienso que el entreno, la calidad, el esfuerzo, el tiempo, todo lo que abarca esas semanas previas, te va indicar que tiempo vas ha hacer (sin tener en cuenta los factores externos aleatorios que no podemos controlar, factores meteorológicos extremos, lesiones, accidentes, etc.) y tenemos que ser realistas. Cada atleta que prepara una prueba a conciencia sabe mejor que nadie, que puede y hasta donde va a dar de si mismo, otra cosa es que nos engañemos y nos pongamos metas o retos que estén por encima de nuestras posibilidades, es ahí donde probablemente, encontremos la gran frustración.

En mi caso y ya por fin yendo al grano, amante como soy de la estadística, las hojas de cálculo y las posibles expectativas, el entreno específico de 12 semanas había dictado sentencia, según mis cálculos, todo me indicaba que debería afrontar este maratón a un ritmo constante de 4:30 min/km. Mis test en media maratón y en las tiradas más largas, así como mi velocidad en las series así lo indicaban, todo ello sumado a un halo de cautela por tratarse de mi primer maratón, por no haber corrido nunca más de 30 km y por el desconocimiento de mi cuerpo a tal esfuerzo, hizo que tomase esa decisión. Es cierto que en algún momento tuve la tentación de salir más rápido,  de jugármela y apostar por lograr una mejor marca, pero algo en mi interior (cosa de la que me alegro infinito) me dijo que no.




La previsión de tiempo final llevando un ritmo constante de 4:30 era hacer 3:09:53, evidentemente era el tiempo más optimista, la mejor previsión. A esta previsión le añadí mis condicionantes (cansancio, desnivel) y obtuve una nueva tabla de tiempos de paso, tiempos que utilicé como referencia en carrera y que vi como más reales. Con todo y con ello me mentalicé también, por aquello del miedo a lo desconocido, que debía sentirme contento si estaba por debajo de las 3:30:00, aunque en mi fuero interno y sin querer ser vanidoso supiese que



 había entrenado para algo mejor, de hecho a si lo indicaban mis test previos (media maratón ASICS y 10k Mayte Martínez).



El día D

Las previsiones previas daban lluvia y esta vez el la AEMET no se equivocó. Esperaba que por lo menos hubiese chirimiri y que la lluvia no fuese un condicionante negativo ni fastidiase mi debut, pero como ya describiré más adelante, nada más lejos de la realidad, aunque si decir que fue una experiencia única correr con lluvia y eso hizo más épica la carrera.

Suena el despertador, 5:30 de la mañana, me levanto bien y sin pereza, he dormido bien, no mucho (me acosté sobre las 00:30) pero profundamente, los nervios no me molestaron para dormir, sin embargo según pasan los minutos el hormigueo se hace cada vez más notorio. Desayuno como todos los días, tostadas con aceite y café, coloco toda la ropa de cambio para después y reviso los geles, "soltamos lastre" (visita al baño) y me encamino al autobús donde he quedado con Yeyu, Juan (10k) y Miguel (21k), todos juntos nos encaminamos al Retiro. Después de dejar las cosas en el ropero, Yeyu y Juan se despiden de nosotros, ya que su carrera sale a las 8:30 y van justos, Miguel y yo nos vamos 


tranquilamente andando, ataviado con una bolsa de basura para no perder calor y un jersey viejo, que antes de salir dejaría en meta. Aprovechamos el paseo para hablar de detalles de la carrera y me permito darle algunos consejillos (yo corrí la media el año anterior) que de seguro le vendrán bien, entre otras cosas, que empiece tranquilo, que lleve su ritmo, que reserve algo de fuerzas para los kilómetros finales ya que la subida de Alfonso XII se hace muy dura y poco más.

Llegamos con tiempo y nos situamos cerca de la línea de salida, parece que la lluvia cesa y nos deja en paz, la temperatura es muy buena, si aguantase así sería perfecto.




Se da el pistoletazo de salida, nos deseamos suerte y nos emplazamos para la llegada. Mi idea era salir unos 10-20" por encima de mi tiempo objetivo (4:30) y así lo logro, Miguel aguanta conmigo, parece que lo lleva bien, pero en el km 3 miro atrás y ya no lo veo, en ese momento conecto la música de mi móvil, suenan los Burning y avisto plaza Castilla a lo lejos. Que bonita sensación, por mi cabeza pasan todo tipo de recuerdos. Un consejo que leí en la Runners world acerca del maratón decía que: "la media maratón hay que pasarla silbando, del 




kilómetro 21 al 30 se corre, del 30 al 38 se sufre y del km 40 al 42,195 se toca el cielo", otro que escuché a Carlos Castillejo, fue que hasta la media maratón uno debía ir disfrutando de la ciudad, mirando los edificios y sin pensar, en mi afán de llevarlo a cabo y llegado al primer avituallamiento (km 5), piso un botellín de agua del suelo y me tuerzo el tobillo izquierdo, tobillo que desde la primera semana del plan específico de preparación para el maratón llevo con dolores y que no acaba de curar. En ese momento creí que mi maratón había terminado. Miré al cielo y me encomendé a mi amigo Paco, tanto esfuerzo y trabajo para acabar en el 5. Seguí corriendo y poco a poco fueron desapareciendo los dolores, a los 500 metros apenas me dolía y al kilómetro estaba como si nada hubiese pasado. Con cada zancada que daba me autoevaluaba y con cada kilómetro que pasaba me encontraba mejor, a gusto, disfrutando. Pasé el 10k sobre los 44 min., "joder que bien", muy bien, mejor de lo esperado y por debajo de mis previsiones, me tomo mi primer gel con algo de agua del avituallamiento y esta vez si, me fijo a más no poder para no pisar nada ni meter el pie en ningún sitio. Bajando Raimundo Fernández Villaverde me pasa un globo, sin marca, que intuyo que puede ser el de las 3 horas, lejos de envalentonarme sigo con mi ritmo, decido no mirar el reloj para nada y guiarme por mis sensaciones, que hasta ahora son buenísimas. 



Pasado el km 13 los chicos del maratón se separan de los que corren el 21k y se van para la derecha, me vienen los recuerdos del año pasado cuando corrí la media y me fui al lado contrario aplaudiendo a los maratonistas con envidia sana y soñando con ir al año siguiente por ese camino. Hecho, de nuevo mi cabeza se llena de sensaciones de alegría, me emociono un poco, me sale una sonrisa de oreja a oreja y me como el mundo. Me encuentro francamente bien, disfrutando mucho, no perdiendo detalle, sonriendo a la gente, que a pesar de la lluvia, atiborra el recorrido. Hasta poso para los fotógrafos oficiales y les pongo gestos, me gusto mogollón, ja ja ja...soy bobo ya lo sé.



A partir de aquí empieza de nuevo a llover, me coloco la gorra para que no me moleste la lluvia y sigo disfrutando del recorrido. Santa Engracia, Gta. de Quevedo, San Bernardo, Gran Vía, "¡joder que bonito!", la calle Preciados mojada y con las rejillas del metro se convierte en una yinkana, y el paso por la Puerta del Sol, simplemente ESPECTACULAR, parece una etapa del tour de 


Francía, la gente animándote en un pasillo estrecho, esa imagen la tendré siempre en mi cabeza, la sonrisa no se me quitaba de la boca. La bajada por la calle Mayor hasta la Catedral de la Almudena y el paso por el Palacio Real, los grupos de rock, realmente por todo esto, probablemente y si las lesiones me respetan (ya tenemos una edad), corra de nuevo alguna vez el maratón de Madrid, es ahora cuando escribo esto y me embargan de nuevo esas sensaciones cuando deseo más que nunca correr de nuevo por ese recorrido, eso si....me merezco una meteorología mejor.




Llegamos al paso por la media maratón, de nuevo un gel para ir reponiendo poco a poco, me sigo encontrando a gusto, mi tiempo al rededor de 1h 32 min, sigo estando un poco por debajo de mis previsiones y eso me hace sentirme muy bien.



Entre el km 22 y el 23 y antes de llegar a la avenida de Valladolid hay una bajada donde mi tobillo se resiente por primera vez, así como mis isquios, es el primer síntoma de dolor/cansancio que percibo y noto como mis ritmos empiezan a bajar. A pesar de ello sigo estando competitivo, ya que sigo la estela de un par de compañeros de viaje con los que hasta ahora había compartido kilómetros y eso me hace estar optimista, antes de entrar en la casa de Campo pillo un powerade, espero que me de "punch" pero todo lo contrario,  mis piernas empiezan a sufrir, los corredores empiezan a pasar y mis compañeros de viaje desaparecen, en un esfuerzo mental, me digo a mi mismo que esto es normal y que tenía que llegar mas tarde o más temprano. Me planteo como mini-objetivo salir "vivo" de la Casa de Campo, se que me espera una subida final hasta la puerta del Ángel, pero luego sé que de ahí hasta el km 32 es favorable, y que a partir de ese momento me quedaría un 10k. Dicho y hecho, sin mirar el reloj y a mi ritmo llegamos a la salida de la Casa de Campo, en ese momento empieza a llover como si no hubiese mañana. Afrontamos la  bajada por la Avda. Portugal con la sensación de que ya ha pasado lo peor, pero arrecia la lluvia con todas las ganas, en mi móvil suena la BSO de Rocky y me da energía, de nuevo vuelvo a reírme ante la cara sorpresa del público que se debe preguntar, "este gilipollas de que se ríe con la que le esta cayendo", el efecto dopante de la música me posee y eso hace que pasen los metros sin tener pensamientos negativos, no quiero ni pensar en el tan temido "muro", Paseo del Marqués de Monistrol, tienda TRIMAD, altavoces en la calle y sonando "corre, corre" de Leño, nuevo subidón, me hago un "Angus" a su paso y saludo 



efusivo,  pienso que mi primer maratón me va ha dejar unas  imágenes imborrables. Llegamos a otro de los puntos clave del recorrido, km 32, paso por el puente de San Isidro, "ya sólo queda un 10k, está hecho, ¡¡¡¡vamos!!!" me digo a mi mismo, estoy cansado, muy cansado, tras un par de recovecos en los que me siento un atleta de 3000 obstáculos, charcos como fosos y estrechamientos peligrosisimos, cogemos Virgen del Puerto para llegar a la cuesta de la calle Segovia, todo pica para arriba, pero aquí especialmente, me acuerdo de lo que me dijo mi amigo/compañero/trainer Rafa días antes, "llegado aqui, veras a todos muertos....es walkingdead", me saca una sonrisa, bajo la cabeza, focalizo la vista en la línea verde y "pean pean" como dicen en mi pueblo. Paso por el paseo imperial, pancarta blanca con detector de chip que intuyo que es km 35, por que no veo ningún cartel, cruzamos la calle Toledo y de nuevo picando para arriba por el Paseo de las Acacias, justo pasar Gta. de Embajadores, o un poco antes ya no recuerdo, me pasa el globo de 3:15h, la verdad es que me da subidón porque pensaba que iba más atrás, sabía que me había adelantado muchísima gente y tenía la sensación de ir con peor tiempo, esto me da nuevos ánimos, no tanto como para ponerme a rueda del globo, pero si como para seguir corriendo sin parar, en mi cabeza esa es la premisa, "no pares, no pares, terminas corriendo". Antes de llegar a Atocha me pasa un fulano descalzo, la verdad es que flipo con la peña, entiendo el rollo minimalista, es más me gusta, pero..."no me jodas...y con este día", en fin, llegamos a 





Atocha y me llevo una gran alegría, debajo de un tumulto de gente, entre paraguas, aparece Raquel, la mujer de Yeyu dándome ánimos como una loca, me giro y veo como puedo entre el agua que me goteaba por la gorra a su hermana Laura y a los niños, son las primeras caras conocidas que veo y la verdad es que me dan "carrete", me digo una y otra vez que ya está hecho y que no queda nada, la lluvia sigue, pero no va a poder conmigo.




Charcos, frio, el tobillo y encima me noto los pezones en carne viva, el maratón estaba tornándose épico, eso me motivo aún más, aparte de ser mi primera experiencia maratoniana, iba a tener una serie de condicionantes que la iban a convertir en única, puedo correr algún maratón más en el futuro, quien sabe, pero éste, éste no lo olvidaré nunca.

Castellana para arriba, de nuevo para arriba, paso por el arco de salida y antes de girar por Goya, en Cólon veo a un tipo con un megáfono y un paraguas desgañitado perdido, le identifico de las redes sociales, el archiconocido "tio del megafono"  , al llegar a su altura me pega un bozinazo que me desplaza un par de metros (je je ya sé que soy muy exagerado), me emociona ver a gente que dedica parte de su tiempo en ayudar a los demás, "gracias crack", en ese momento pienso que el reto está conseguido, queda subir un poco y el Retiro a la derecha..."los cojones 33", psicológicamente esto me mata, a lo lejos veo la marea humana girando hacía la izquierda y pienso, "que no, que el retiro esta para la derecha", quedaba este ultimo giro por Velazquez, Ortega y Gasset para afrontar el km 41 por Principe de Vergara, realmente es mi peor momento de cabeza, pero enseguida se borra de mi mente, ya que no queda nada y además me esperaba la mejor de las alegrías, mi mujer Marta y mi hija Sara estaban poco antes de la entrada del Retiro, casi no las veo entre la maraña de paraguas, gente y algún que otro policia, pero es la guinda de "este pastel", el final feliz de este maratón, no se me ocurre ni hacer el gesto de parar, se que si paro no arranco y me encamino al paseo de coches con la única idea de cruzar el arco de meta y volver para abrazarlas. No pienso en tiempos, 



no pienso en esprintar en la última recta, a mi alrededor los corredores jalean al publico y exprimen las pocas fuerzas en arañar unos segundos al crono, no lo necesito, de verdad, es mi primer maratón, lo he gozado, lo he disfrutado, lo he sufrido y no me viene más que dos cosas a la cabeza en esos metros finales, uno es cruzar la meta y poder decir, "soy maratoniano" y la otra, "gracias Paco",  siempre tengo un recuerdo para tí en todas las carreras, te llevo en mi pensamiento en todas estas locuras del running, pero especialmente en esta, por ayudarme desde ese km 5 en el que cuando me torcí el tobillo me encomendé a tí para acabar, por ayudarme en los momentos de flaqueza cuando mis piernas pesaban el doble, por poder cumplir este sueño de terminar un maratón, gracias amigo.....PALANTE!!!!



y así como el que no quiere la cosa, me veo cruzando el arco de meta del Maratón de Madrid, 3:19:37 en el luminoso (3:19:25 neto), abro bien los brazos, mirada al cielo, un "vamos Paco", y de nuevo sale la sonrisa de gilipollas, conseguido!!!!!

La verdad es que pensé que iba a entrar llorando, emocionado, eran tantos los testimonios que había oido y leido acerca de eso que me sentí un poco decepcionado, pero esta sensación duro un milisegundo, el tiempo justo en el que, una vez pasada la meta, mi cuerpo se detiene y paro, es entonces cuando




las piernas se bloquean, y todo lo pasado durante la carrera se convierte en nada en comparación con lo que me venía, ¡¡¡¡diossss!!! que dolor, es inmenso, los tibiales, el tobillo, los gemelos, todo, no puedo soportarlo. Poco a poco consigo llegar hasta la entrega de medallas, saco fuerzas de flaqueza para ponérmela y hacerme la foto de rigor, los pezones ensangrentados me escuecen a rabiar, sólo quiero encontrar un sitio donde tumbarme, sentarme, ponerme algo seco. En condiciones normales soñaría con una cerveza de litro fresquita, en ese momento soñaba con un baño calentito y un masaje.



Que sensación mas mala, voy pasando por todos los puntos donde me dan cosas y apenas puedo abrir la bolsa para que me lo echen, me encamino como puedo al ropero, robocop a mi lado es George Dann, la lluvia no para, no hay sitio donde ponerse y yo en tirantes. En frente de mi ropero un trozo de césped donde veo un par de corredores cambiándose, decido ir hacía allí,  me siento en un trozo de plástico mojado y empiezo a tiritar. El chico de al lado mio me dice con una sonrisa "a ver como nos levantamos de aquí ahora", debe estar igual de agarrotado que yo, bueno igual no, yo no puedo ni desatarme los cordones de las zapatillas, me ve tan mal que me ayuda. Joder, no me puedo mover, literal, jodido de frío y con dolores por todo mi cuerpo, no hago otra cosa que pensar como coño voy a poder ir hasta donde están mi mujer y mi hija. El muchacho se despide de mi no sin antes ayudarme a levantarme para poder ponerme un pantalón largo. Me quito la camiseta, tiene sangre de mis pezones y lo meto todo arrebuñado en una bolsa. Me coloco una sudadera seca y un cortavientos, se agradece, pero la tiritona no cesa. La lluvia aunque leve sigue cayendo, y a mi me cuesta la vida dar un paso. A escasos 10 metros dos carpas con masajistas, uno de Powerade y otro de la organización, ambas con sendas colas de corredores esperando bajo la lluvia. Me encamino hacía la Calle Menendez Pelayo por la puerta Granada, con la intención de meterme en un bar y llamar a mi mujer. Un operario del SAMUR se me acerca y me pregunta si me encuentro bien, "que cachondo", le asiento afirmativamente y continuo andando como puedo camino de la calle. Al llegar al semáforo, veo un taxi y me digo , "Fernando esta es la tuya", lo paro y me subo, llamo a mi mujer, le comento la jugada y la digo que la espero en casa de mis padres (donde previamente habíamos quedado para comer). El taxista es majete, me da charla y me comenta que el también ha corrido la maratón de Madrid en dos ocasiones, me pregunta por mi tiempo y me felicita, "en estas condiciones esta fenomenal chaval, estate orgulloso", llegamos a casa. 

Me recibe mi padre, que al verme entrar, lejos de darme un abrazo, me echa una bronca de aúpa, yo entiendo que el hombre se preocupa, pero...en fin es así, a sus 78 no va a cambiar, y estas cosas de correr por correr pues no las entiende...yo le quiero como es, ja ja ja.

 Ahora contado es gracioso, mi padre diciendo a mi madre frases del estilo a: 
"este chaval es bobo....quien le manda correr 42 km....no podían ser 10, no....42....mírale....si no se puede mover..."
La reacción de mi madre sin embargo es diferente, sale, me abraza, "las madres, que tendrán". Corriendo por el pasillo aparece mi pequeñina de dos años, saco fuerzas de donde no hay y la cojo en brazos, no sabe lo que acaba de hacer su padre pero ya se lo contaré, estoy convencido que será algo de lo que se sienta orgullosa. 

Dice el gran Chema Martinez, que después de un esfuerzo de estos, lo mejor es meter las piernas en agua helada o si no se puede, como es mi caso, darse una ducha de agua fría, bien Chema no lo pongo en duda, pero en mi caso lo que devolvió la movilidad a mi cuerpo fue una ducha de agua calentita, eso si, sentado en una banqueta para no caerme. Es increíble el cuerpo humano, todavía me asombro de sus reacciones, apenas una hora antes estaba inmóvil y ahora ya podía moverme y andar. Llegan a casa el resto de la familia, mujer, hermana y mi heredera, se funden en un abrazo conmigo y es ahí cuando sale la emoción y las lágrimas. 

Muy contento también con el resultado de mi amigo Miguel, que completó su primera media maratón con nota, 01:39:44. Mucho merito para como llegaba de forma y el poco tiempo del que dispuso para entrenar, de seguro que Paco también ayudo por ahí.



Si señores esta ha sido mi historia, mi primera maratón, 42 km con 195 metros por mi ciudad, Madrid. A todos aquellos que se les presente la oportunidad de poder realizar alguna y sean de aquí, les recomendaría sin lugar a dudas que la corriesen, eso si, prepararla, entrenarla, nada de machadas. La sensación al terminar (en mi caso al cabo de un par de horas) es tan espectacular que mi consejo es que cuanto mejor la preparéis, mejor la disfrutareis.

Ahora que ya estamos "desvirginizados", maratonianamente hablando, podemos intentar afrontar nuevos retos, marcas, otras maratones, etc. Yo, particularmente, espero poder repetir (sin lluvia esta vez) la maratón de Madrid, no se cuando, pero me encantaría, el tiempo dirá.

Saludos a todos y perdonar por el "tocho".




Nota: Algunas fotos están sin pagar, es que valen una pasta, estoy ahorrando para poder comprarlas, en cuanto las tenga las sustituyo.
Los vídeos de llegada y paso por el 21k son de corriendovoy.com.






viernes, 20 de febrero de 2015

Correr un maratón.

Si señores, después de año y medio corriendo y con una más que aceptable progresión, he decidido dar el salto a lo que, para mi, es la prueba más carismática del atletismo, el maratón.

Cuando empecé en esto de correr se me hacía la boca agua viendo a la gente correr el maratón, me daba mucha envidia, ese sufrimiento, esa épica y esa alegría al cruzar la línea de meta eran sensaciones que yo quería vivir. Lo que pasa es que con la edad uno controla un poco sus arrebatos y quizá se haga más prudente, en mi fuero interno sabía que no estaba ni preparado ni capacitado para una prueba tan exigente y dura, además, y hablo ahora con un conocimiento del mundo "runner" que no tenía hace un par de años,  creo que somos muy dados a infravalorar este tipo de gestas. Hoy en día en muchas conversaciones de bar con amigos surge el famoso y típico dicho español "no hay huevos"...ese que te hace apuntarte a cualquier evento, sea del índole que sea sin tener experiencia, preparación....y sobre todo conocimiento. Señores, estamos hablando de una maratón, 42,195 km corriendo en asfalto.

¿y cuanto tiempo debo de haber estado corriendo antes para afrontar una maratón?

....pues no soy un gran experto en la materia pero aplicando el sentido común (el menos común de todos los sentidos) y teniendo en cuanta las variables más importantes (edad, peso, actividad deportiva, etc.) una persona que no haya corrido nunca deberá transformar su cuerpo y adaptarse al esfuerzo, impacto en articulaciones, etc. que provoca una prueba tan larga y eso lleva su tiempo.

En mi caso, os puedo asegurar que a día de hoy con más de 2000 km acumulados en mis piernas en éste último año y medio, con marcas aceptables para un corredor popular de casi 42 años además de con muy buenas sensaciones, estoy acojonadisimo con el día D y con el resultado (a nivel físico me refiero) que vaya a dar.

Nuestro cuerpo no está preparado para recorrer esta distancia sin pagar un alto peaje por ello, y precisamente por eso, hay que prepararse, entrenar y cuidarse para afrontar esta majestuosa prueba atlética con el menor de los daños y las menores secuelas posibles.

En mi cabeza no hay marcas ni tiempos, esta vez toca entrenar duro y prepararse para terminar el maratón en las mejores circunstancias posibles. No cabe duda que una maratón tiene una componente táctica que hay que planificar bien si queremos "no caernos con todo el equipo", y para ello deberemos estar al tanto de la evolución en los entrenos, salir a un ritmo más conservador en función de las sensaciones  e ir de menos a más.

La cita es el 26 de abril y he establecido un plan de 12 semanas de entrenamiento que incluye, rodajes suaves, ritmos controlados, series y tiradas largas (lo normal en estos casos).
















Maratón de Madrid 2015 

Línea de Salida: Plaza de Cibeles
Horario de Salida: 9:00am
Tiempo límite de carrera: 6h
Límite de participantes: 15.000
Línea de Meta: Parque del Retiro





jueves, 1 de enero de 2015

Las carreras y el PALANTEam

Si llegas a un punto en que notas  que te falta algo, que correr todos los días que sales ya no te llena, que una hora se te hace corta, que haces con la gorra lo que antes era todo un desafío, necesitas un aliciente, un objetivo, algo para no no perder la chispa.

Es altamente recomendable ponerse en el horizonte alguna meta o reto que nos haga dar de si un poco más, que nos obligue a entrenar duro, que sepamos esforzarnos para superar el objetivo marcado, la satisfacción posterior os aseguro que es maravillosa.

Yo particularmente empecé en esto de las carreras apuntándome a la media maratón del MAPOMA 2014 como objetivo a largo plazo, lo hice con mucho tiempo de antelación para obligarme a preparar la carrera en las mejores condiciones y no echarme atrás. En el trascurso de ese tiempo pasaron muchas cosas, la más importante sin duda y algo que cambio mi vida, la pérdida de mi amigo Paco. El hecho en sí es demoledor, traumático y sobre todo para los más cercanos un palo del que es difícil recuperarse, no hay día en que no piense en él, su recuerdo esta presente siempre, su manera sencilla de afrontar los problemas, su alegría, su filosofía de vida toma ahora un cariz importantísimo en mi vida, tanto es así que he hecho mías frases y dichos suyos (espero que me lo permitas Paco).

Una palabra que decía continuamente y que se repite en mi mente una y otra vez es "Palante", él la solía emplear para animarnos cuando algo nos preocupaba, por muy cuesta arriba que se ponga todo, por muchas ostias que te pueda dar la vida, siempre hay que mirar hacia adelante, un coloquial y sencillo "Palante", y creerme funciona, la palabra tiene un efecto motivador acojonante,  aplicable a todos los ámbitos de la vida. Tristemente el mundo no deja de girar y siempre hay algo o alguien por lo que luchar.



A raíz de esto y volviendo al tema de las carreras se me ocurrió que sería una buena manera de promover, propugnar y compartir el espíritu "Palante" con un logo en una camiseta y lucirla con orgullo allá por donde vaya, como dijo un buen amigo: "con Mr. Palante siempre en el corazón".